“Si un ser sufre, no puede existir justificación moral para rehusar tomar ese sufrimiento en consideración. No importa la naturaleza del ser, el principio de igualdad requiere que su sufrimiento se considere igual al sufrimiento semejante de cualquier otro ser… Es probable que llegue el día en que el resto de la creación animal pueda adquirir aquellos derechos que jamás se le deberían haber negado a no ser por obra de la tiranía”.

JEREMY BENTHAM

 

H

ola de nuevo, mi nombre es Lola y hoy vengo a contaros porque es posible que nosotros los gatos y los perros podemos convivir juntos sin problemas y para empezar tengo que remontarme nueve años atrás para explicaros de primera mano el porqué de mi afirmación.

Llegada a casa de Garfield

Llegada a casa y primer baño de Garfield con Nano observando

El verano de 2006 llegó a casa Garfield. Como la mayoría sabéis, es mi peludo hermano que os escribe los artículos cada semana. Pues bien, como os estaba contando él era muy pequeñito y estaba muy asustado. En casa ya vivían dos perros; Lusy, una basset de caza y Nano, un shih tzu que también había llegado a casa unos meses antes. La adaptación de Garfield no fue complicada pues Lusy a pesar de ser más mayor lo acogió con mucho cariño. Es verdad que estaba un poco celosa pues hasta el momento de llegar Nano y después Garfield, ella había sido la reina de la casa.

Durmiendo juntos

Cada uno su cama, pero es mejor dormir juntos (Lusy y Nano con Garfield)

No obstante, fue recibido con mucho cariño por parte de los peludos de la casa y el que más lo agradeció fue Nano. Ambos se hicieron inseparables, dormían, jugaban y hasta comían juntos.

Garfield era y es un gato muy asustadizo pero con Nano se comportaba diferente pues no había distinción entre ambos, llegando incluso a adoptar comportamientos propios de perros. Mi familia humana dice que lo único que le falta al gato es ladrar. Incluso tras el fallecimiento de Nano y durante una larga temporada, acudia a la puerta de casa cuando se abría para ver si regresaba. Aunque no lo creáis el estrés de su pérdida llego a afectarle a la caída del pelo.

Como véis la adaptación entre gatos y perros es posible e incluso puede llegar a ser, en términos humanos “apasionada”. Pero no nos llevemos a engaños porque no todas las historias son como la de mi casa.

La edad, el carácter y el sexo pueden ser factores indispensables para que esa relación cuaje. Además no podemos olvidar que la familia humana también juega un papel muy importante para que esa adaptación se realice de la mejor manera.

Los gatos y los perros necesitamos tratamientos distintos porque somos especies distintas. Nosotros somos conscientes de ello (menos Garfield que creo que aun se cree que es un perro) y necesitamos nuestros tiempos para adaptarnos.

 

CUANTO MAS JÓVENES MEJOR

 

La edad es uno de los aspectos más importantes para que esa convivencia fructifique, ya que el carácter y las costumbres están menos arraigadas y por lo tanto la flexibilidad que aporta la edad temprana hace que aceptemos mejor un nuevo compañero. Aunque lo habitual es que el rechazo inicial provenga del gato o perro que ya estaban en la casa, sobre todo si es mayor.

LA TERRITORIALIDAD

 

Hora de jugar

Hora de jugar (Garfield y Chispa)

Es muy importante que los humanos hagáis patente ante los peludos de la casa, que el recién llegado será un nuevo compañero de juegos y que no le querréis mas que a los que ya estaban, planteando la situación como un acontecimiento positivo.  Todo esto tiene un motivo, el problema de la territorialidad, innato en nuestras especies. De esta manera conseguiréis que se reduzcan e incluso no existan las peleas y rechazos. Aunque si ambos son sociables, juguetones y cariñosos, es muy probable que no haya rivalidades.

La territorialidad se pone de manifiesto con demostraciones de posesión con alguno de los miembros de la familia, lugares de descanso, comida  e incluso objetos. Lo que hace que ocurran episodios de agresión; que a veces, no pasan de gruñidos o exhibición de colmillos para avisar al otro animal, el cual se dará por aludido rápidamente. Es importante destacar que la relación entre perros y gatos cuando el sexo es diferente, hace que ese impulso territorial desaparezca.

Es importante que no nos dejéis inicialmente juntos si no estáis los humanos presentes y cuando os encontréis en casa dedicadnos tiempos iguales  de juegos, intentando que interactuemos.

 

NUESTROS ENEMIGOS LOS CELOS

 

Los celos pueden suponer otro obstáculo a salvar, por lo que hay que evitarlos. Para ello,  os recomiendo prestar mucha atención en las dosis de cariño, las cuales deben ser igualitarias para evitar que entre nosotros existan rivalidades. Todo es cuestión de que tengáis grandes dosis de paciencia y saber hacer.

 

UNOS CONSEJOS DE CONVIVENCIA…

 

  • Es recomendable comenzar la convivencia entre perro y gato de distinto sexo y mejor si son cachorros.
  • El carácter entre animales influirá en la convivencia, así que si quereis que sea satisfactoria  sería mejor escogernos entre los menos territoriales,  y si más dóciles y tranquilos.
  • En principio por si hubiera roces , se pueden delimitar las zonas en cuanto a dormir y comer.
  • Por último, tener mucho cuidado con las dosis de cariño. Siempre repartidas de manera equitativa.
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