“A

mayor inteligencia mayor ética y mayor sensibilidad. El hecho de que los delfines carezcan de extremidades prensiles y por ende de capacidades manipulativas y tecnológicas, les ha permitido desarrollar una inteligencia emocional basada en un sexto sentido que en el ser humano permanece aun atrofiado…”, escriben en starviewerteam.com, una web dedicada a los delfines.

El que si debe tener la mente bien atrofiada es el alcalde de Taiji, Kazutaka Sangen, un pueblo nipón que se dedica a la captura de delfines para consumo humano en Japón, y al cual se le ha ocurrido otra brillante idea. Vender delfines a los acuarios.

Después de afirmar en la cadena pública NHK que la pesca salvaje “es legal”, aseguró que pese a las críticas la localidad seguirá acorralando y arponeando delfines. Además ya ha hecho sus primeros contactos, haciendo caso omiso a la prohibición de la Asociación Japonesa de Zoos y Acuarios (JAZA) y la agrupación mundial de este tipo de instalaciones (WAZA), las cuales amenazaron con expulsar a la entidad nipona si continuaba permitiendo estas adquisiciones.

Pese a dicha prohibición varios acuarios de Japón, China, Corea del Sur, Ucrania o Rusia ya han hablado con responsables de dicha empresa para la compra de ejemplares, alegando que la cría de delfines en cautividad padecía un alto índice de mortalidad (un 66%) y que no tienen los medios necesarios en los zoológicos para encargarse del bienestar de los bebés delfines.

Fuente: El Pais.com

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