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olectivos de protección animal han denunciado la muerte ahogados de cientos de animales desde que comenzara la crecida del Ebro en el entorno de Zaragoza, así como, “la falta de previsión, la ausencia de un plan efectivo de evacuación y la dejadez de algunos propietarios”, critica Olga García, coordinadora provincial del partido animalista (PACMA) en Zaragoza.

Los teléfonos de los miembros y voluntarios de estas organizaciones no dejan de recibir llamadas “desesperadas” de propietarios de mascotas que intentan salvar de una muerte segura a sus animales. “Tenemos movilizadas personas en Alfocea, Monzalbarba, Alfajarín, Juslibol y Zaragoza que están intentando sacar todo tipo de animales: perros, ovejas, terneros, caballos… de todo”, dice indignada García.

A esta situación se ha llegado, según colectivos animalistas, por la falta de previsión y por la ausencia de un plan efectivo de evacuación para animales programado y planificado. Desde el PACMA critican que “no se haya avisado ni se haya pedido ayuda a los cuerpos de bomberos de otras comunidades autónomas. Nosotros hemos avisado a los bomberos de Madrid de la situación que se estaba produciendo y no tenían ni idea”, precisa García.

Sin embargo, también ha influido, según estas agrupaciones, la “dejadez” de determinados propietarios de animales. “Algunos de los responsables de estos animales están pecando de una dejadez que puede estar motivada por las subvenciones o los seguros. Los animales en muchas ocasiones valen más muertos que el precio de su propia carne”, denuncia la coordinadora. Estos voluntarios se han tenido que enfrentar, como ellos demandan, con “propietarios que no permiten que se entre en el lugar para abrir el cercado y que, al menos, los animales se puedan salvar por sí solos”.

Por estos motivos, desde el PACMA se va a redactar un informe sobre lo ocurrido y “se van a pedir responsabilidades además de hacer propuestas porque han muerto cientos e incluso miles de animales y que esto no se soluciona dando una subvención al ganadero para dejarlo contento. Estas vidas valen más que cuatro perras”, advierte García.

No obstante, este tipo de situaciones no son la norma. Decenas de ganaderos luchan estos días por recuperar sus animales sanos y salvos. El alcalde de Alfajarín, Francisco Verge, relataba el pasado lunes cómo se afanaban por rescatar más de medio centenar de reses bravas. “Se está trabajando con la Guardia Civil y los bomberos para ver cómo hacerlo”, explicaba.

Menos suerte hubo en Villafranca de Ebro, donde otro ganadero perdía la práctica totalidad de los 2.600 cerdos de su granja. El alcalde de la localidad, Roberto González, contaba desesperado que la altura de esta riada les había cogido desprevenidos y la “impotencia” de no poder salvar los animales. “Nunca se había alcanzado esa altura, ni en el 61”, señalaba para recordar que vienen denunciando esta situación “desde hace 25 años, y nadie hace nada”.

 7 CABALLOS MUERTOS EN JULISBOL

 

Sofía Modrego es voluntaria de los colectivos en defensa de los animales PACMA y Adala Zaragoza, y ha estado presente en varios de los rescates a animales desde que se produjo la crecida del Ebro. “He estado entre Alfocea y Monzalbarba, también en Pastriz y en Juslibol. Hemos podido salvar a algunos perros pero he estado en granjas con pollos muertos e, incluso, siete caballos”, dice apenada Modrego.

Las situaciones que se están produciendo son de efecto llamada puesto que cuando los voluntarios se acercan para intentar salvar a los animales “enseguida se acercan otras personas que también están intentando llegar hasta sus mascotas”, recuerda esta voluntaria.

El último caso conocido se produjo en la tarde del martes cuando siete caballos aparecieron muertos en Juslibol y en la mañana del miércoles consiguieron salvar a uno. “En Juslibol nos hemos encontrado situaciones con tres burros que estaban atados a dos bloques de cemento sin agua ni comida”, se lamenta Modrego.

 

EN LAS REDES SOCIALES

 

Para llevar a cabo muchas de estas acciones de rescate, las redes sociales se han convertido en el canal de comunicación ideal para poner en contacto a los afectados con las protectoras y con todos aquellos ciudadanos que se vuelcan desinteresadamente con la causa, en la que participan activamente miembros de colectivos como Espolones, Adala, PACMA o Catuscan.

“La respuesta está siendo masiva y, sobre todo, muy rápida”, asegura Helen, del colectivo Adala. “Llevamos lo que podemos y creemos que nos puede ser útil, como correas, cubos, etc., pero en muchos casos necesitamos la ayuda de la gente”, explica.

Es el caso de un rescate de ovejas que llevaron a cabo esta semana en Boquiñeni. “Alguien vio nuestro llamamiento en internet y acudió con un camión para sacarlas”, relata.

O el de los perros de Estefanía y Adrián, que quedaron aislados en Monzalbarba. En esta ocasión fueron dos pescadores los que aportaron sus barcas y su buen hacer para devolver a los animales a tierra firme.

EFE: Heraldo de Aragón.

 

 

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