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as costas australianas cercanas a la ciudad de Brisbane son un hervidero de gente y curiosos que intentan alquilar un bote, o montarse en uno a un módico precio, para ver algo único en sus vidas: A Moby Dick.

Desde que en 1851 el escritor estadounidense Herman Melville narrara las peripecias del capitán Ahab, en su dura y obstinada persecución de una gigantesca ballena blanca, se han escrito ríos de tinta acerca de su verosimilitud y de la posible existencia de Moby Dick. Acaso el escritor se inspiró en un animal real que observó o del que tuvo noticias gracias a los balleneros y pescadores de su época, o sólo se basó en antiguas leyendas imaginarias? Era Moby Dick fruto únicamente de su imaginación?

La respuesta parecen haberla encontrado hace unos días en Australia. En estas semanas se da la migración de las ballenas jorobadas desde el ártico hacia aguas del norte, más cálidas y tranquilas, donde poder aparearse y alimentarse. Entre los cientos de ballenas, alguien avistó algo imposible: Una ballena jorobada albina… una ballena totalmente blanca… Sí, como la de la novela de Melville. Habían avistado a Moby Dick.

Desde entonces las imágenes de la famosa ballena han dado la vuelta al mundo, después de todo, tan sólo se tienen noticias de otros dos ejemplares de ese tipo en toda la historia. Uno de esos encuentros se produjo hace tiempo cuando un ingeniero noruego descubrió una impresionante ballena rorquial de color blanco. Al parecer su color no es debido al albinismo, sino a una mutación genética conocida como leucismo.

Fuente: Clarín

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