U
n nuevo estudio científico auspiciado por los investigadores Paul McGreevy (Universidad de Sydney) y Michael Valenzuela, (neurocientífico de la Universidad de Nueva Gales del Sur – Australia) afirma que la cría selectiva y la reproducción controlada en perros Chihuahua y otros de morro corto, ha provocado modificaciones sustanciales en sus cerebros que han podido afectar a su olfato.

Desde que se domesticó el lobo alrededor de 12.000 años, la cría selectiva ha provocado variaciones anatómicas en el cerebro de los perros, pero la mas dramática se ha relacionado con su cráneo. El equipo tras examinar varias especies han llegado a la conclusión que los cerebros de muchas razas de perros de morro corto han girado hacia delante e incluso han llegado a los 15 grados de rotación. Esto ha provocado que el bulbo o lóbulo olfativo se hubiera movido hacia abajo en dirección a la base del cráneo, modificando supuestamente su olfato.

«Los perros son seres muy especiales puesto que presentan grandes variedades de formas craneales» añade Valenzuela, «a decir verdad, más que cualquier otra especie animal». Todavía no está claro si la rotación del cerebro y el descenso intracraneal del lóbulo olfativo de los perros braquiocefálicos (morro corto) ha afectado el sentido del olfato, pero Valenzuela y sus colegas destacan que los perros de morro corto no se utilizan para rastrear. «Pensamos que los perros viven rodeados de un mundo de olores, pero este hallazgo sugiere que el mundo olfativo de un perro en particular puede ser completamente distinto al de otro can» comenta el coautor del estudio Paul McGreevy de la Universidad de Sydney.

El equipo investigador especula sobre la forma en que los cambios cerebrales pueden haber modificado el olfato perruno destacando su efecto en la ruta cerebral conocida como la migración rostral o RMS. Otros estudios sugieren que la RMS es importante para tener una percepción olfatoria normal. «La RMS comienza muy profundamente en el núcleo del cerebro y recorre una ruta predecible hasta el lóbulo olfativo», comentó el coautor Valenzuela a National Geographic News, lo que hace posible esperar una alteración de la trayectoria de la RMS, o una pérdida de su regulación» añade.

Fuente: Nacional Geographic

 

 

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