El equipo de Evy Mayes, de la Universidad de Lincoln en el Reino Unido, ha realizado un estudio muy interesante

C

olocaron a seis gatos en un laberinto con diversas encrucijadas. En cada una de esas alternativas, pusieron dos papeles estratégicamente colgados en la direccion correcta para encontrar el alimento. Uno de los papeles con una imagen del alimento recompensa al final del laberinto, y otro pegado a éste que diseminaba el olor característico de ese alimento. En la desviación incorrecta que no llevaba a ningún alimento para el gato, simplemente no colgaban nada.

Obviamente los gatos alcanzaban su objetivo sin dificultad, bien siguiendo el olfato, la vista o ambos. Y es aquí donde se pone interesante el experimento. El equipo de científicos sorteó al azar los papeles con las señales visuales y olfativas dentro del laberinto. Es decir, cuando el gato llegaba a una encrucijada, uno de los caminos estaba marcado con la imagen, y el otro camino posible, con el olor del alimento.

Qué creéis que eligieron los gatos para alcanzar su objetivo? Seguir su instinto visual o el de su nariz?

Pues bien, en tan sólo uno de los casos en que realizaron el experimento el gato se guió por su olfato. En TODOS los demas casos en que pusieron a prueba a los felinos, éstos eligieron sin dudarlo el estímulo visual.

Un resultado interesante a tener en cuenta que apunta a que los gatos parecen confiar más en su vista que en su olfato. Algo que los que tenemos peludos debemos tener presente a la hora de aumentar su bienestar personal.

Fuente: ScienceDirect (papers técnicos de descarga)

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