E

n una finca de Tara, en el término municipal de Telde en Las Palmas de Gran Canaria (España) en 2013, dos individuos, sin mediar motivo aparente, se ensañaron de manera brutal con una yegua pura sangre inglesa con ánimo según dicta la sentencia de “atentar contra la integridad física del animal”.

F.V.V. y A.U.F. comenzaron a golperarla con un palo, unas tenazas y una navaja siendo conscientes como sigue relatando la sentencia de la “alta probabilidad de que con su acción le causaran la muerte o lesiones de especial gravedad”.

Las consecuencias de tan horrible paliza provocaron multitud de abrasiones en la piel de la yegua, así como una herida punzante en zona lateral de la extremidad anterior izquierda, cicatrices y abrasiones en zona periorbital izquierda; lo que ha provocado una falta de movilidad y consiguiente cojera.

No contentos con su macabra acción, a la llegada de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía, los cuales acudieron por petición vecinal, F.V.V. mantuvo una aptitud de menosprecio hacia ellos negándose a ser identificado e incluso llegó a agredir a uno de ellos que tuvo que recibir asistencia médica. Tras esta desagradable situación, se dio a la fuga.

A principios de este mes de Junio, el Juzgado de lo Penal número 6 de Las Palmas de Gran Canaria ha condenado a 9 meses de prisión a los dos teldenses por un delito de maltrato animal. El juez ha impuesto a estos dos sinvergüenzas una indemnización de 3200 euros para el dueño de la yegua, y otra de 175 y 350 euros, respectivamente,  para los dos agentes involucrados en el suceso.

Por otro lado la sentencia describe expresamente que a ambos agresores se les inhabilita a ejercer cualquier profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales durante un período de dos años.

En el caso de F.V.V, para que se lo piense antes de volver a dañar algún animal, tendrá que cumplir una condena de seis meses de cárcel por resistencia a la autoridad y dos faltas de lesiones, con una inhabiliticación especial para no poder acceder a ningún cargo público mientras dure su condena. La sentencia se cierra imponiéndole el pago de una multa de seis euros diarios durante un mes por las faltas de lesiones.

Condena ejemplar que debería generalizarse para todos los descerebrados que, por simple capricho, dañan a animales indefensos.

Fuente: Teldeactualidad.com

 Noticia aportada por nuestra seguidora: Rabel VM

 

 

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